Miffy—utiliza los elementos más simples, con líneas claras, gruesas y uniformes, y solo seis colores vivos: naranja, amarillo, azul, verde, marrón y gris, todos de tonos puros. Las historias también son sencillas, cálidas y cercanas a la vida de los niños. El autor, Dick Bruna, tenía una creencia firme: sus libros ilustrados no estaban dirigidos a los padres, sino a niños de dos a seis años. Solo…